viernes, 14 de julio de 2017

¿Qué es un vino con Brett?...

 Feliz día amigos seguidores.  Hoy leyendo un poco la información que la revistas digital Vinetur me envia constantemente me encontré con este artículo, el cual me permito copiar integramente para su conocimento, discusión y debate.

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Recientemente, en un conocido restaurante, con una de las mejores cartas de vino que podamos encontrar, detectamos "brett".
La percepción olfativa de estos fenoles volátiles resulta controvertida ya que los descriptores sensoriales tipo animal (ratón, establo, cuadra, animal, orín de caballo, etc), que genera esta levadura son considerados tradicionalmente un defecto.



No obstante, se abrió un interesante debate ya que algunos consideran que estos compuestos, en baja concentración, contribuyen a la complejidad aromática del vino. Cabe mencionar que existen bodegas que tratan de que aparezca el causante de ese "olor para unos y aroma para otros" de forma controlada, ya que sostienen que les da un toque de complejidad y tipicidad.
Por otro lado, no cabe duda de que en concentraciones altas enmascaran completamente el perfil sensorial. Así pues, la reflexión nos llevó a la siguiente pregunta.


¿Existe una corriente de esnobismo que se empeña en llamar cualidad a lo que tradicionalmente se considera un defecto?

Aquí podríamos entrar en un largo debate, ya que algunas estadísticas muestran que en casi 2 de cada 3 vinos tintos envejecidos que se comercializan se aprecia "brett". El mayor problema reside en que en la actualidad el mercado exige intensidad de fruta, aspecto que es difícilmente compatible con la brett.
Asimismo, si tenemos menores concentraciones de fenoles volátiles y jugamos con el concepto de complejidad, derivaría, por norma general, en un menor nivel de fruta. Es decir, según las tendencias, tendríamos un vino menos comercial. La eterna diatriba entre terroir y envejecimiento, y demanda del mercado.


Por cierto. ¿Qué es "Brett"?


Así es como conocemos coloquialmente a la levadura brettanomyces, descubierta inicialmente en la cerveza por Claussen en el año 1903 (documentada científicamente en 1904) y en la fermentación de mostos por Kufferath en 1921. En el mundo del vino, hubo que esperar hasta 1940, año en que la hizo relevante Custer, así como a los estudios "Sur les Brettanomyces isolés de raisins et de vins" de Peynaud, E. y Domercq, S. (no confundir con Domecq), allá por 1956.
Las levaduras del género Brettanomyces, o su forma teleomórfica (nombre que reciben las especies que presentan reproducción sexual y en consecuencia, formación de esporas por meiosis) Dekkera, son las que tienen mayor interés enológico. En la actualidad se recogen cinco especies diferentes (B. bruxellensis, B. naardensis, B. anomalus, B. nanus, B. custersianus), siendo la más relevante en enología la Brettanomyces bruxellensis.



A título anecdótico, cabe mencionar que en el mundo de la cerveza, muchos elaboradores, tanto amateurs como profesionales, se han interesado estos últimos años por estos tipos de levadura -de la que se pueden encontrar varias cepas comerciales- para dar una mayor complejidad y diferenciación a sus elaboraciones. Históricamente se usa, por ejemplo, en la elaboración de ales belgas, particularmente lambics y gueuzes, potenciando su sabor amargo.
Aun así, en el mundo del vino tiene muchos detractores, por lo que en bodega se suelen utilizar medidas de profilaxis para la erradicación del "problema". Desde el punto de vista enológico se corre el riesgo de que si evoluciona demasiado, vinos con diferente tipicidad terminarían presentando aromas similares, por lo que se perdería tipología varietal e identidad. Es decir, la esencia de cualquier vino de calidad.



También debemos mencionar que en muchos foros se ha tratado la "brett" como una "infección por levaduras" o "una levadura de efectos destructivos", lo que no es del todo cierto ni razonable. De hecho, esa levadura está en la mayoría de los ambientes fermentativos. Un concepto diferente es que, en exceso, sí pueda desarrollar efectos no deseados como los ya mencionados olores a ratón, pis o sudor de caballo. Aunque con esos nombres, cualquier atisbo de brett parecerá un notable defecto.
En su descargo, un ligero toque "brett' en algunos vinos, puede ser una interesante aportación a su complejidad organoléptica y convertirse en un aroma a tener en cuenta. Recomiendo la lectura del artículo "Understanding Brettanomyces", de Tom Ostler, publicado para Cornell University Agricultural Research Station ya que contempla interesantes datos y reflexiones.
Cabe mencionar que este tipo de levadura puede proceder de la viña o encontrarse en bodega, pero no suele acarrear problemas durante la fermentación. Al ser un hongo de crecimiento muy lento y complejo, una de sus características principales es que se desarrolla en la madera de los viejos depósitos o en las barricas con muchos usos, por lo que el problema suele materializarse durante el almacenamiento y envejecimiento del vino.



Como hemos avanzado, la brettanomyces favorece la formación de fenoles volátiles y produce elevadas cantidades de ácido acético generando ese olor, generalmente conocido como de "animal o de establo", que podemos apreciar en algunos vinos de estilo tradicional y elaborados bajo largos períodos de crianza. Evidentemente, si es muy notable, se convierte en una característica desagradable y en un defecto, tal como ha sido tratada la brett tradicionalmente. Aun así, para algunos un toque de brett puede parecer interesante, ya que le aporta al vino un toque de "granja" que asocian a cierta complejidad y tipicidad. Cabe destacar que algunos vinos, como el Chateau Musar, contienen altos niveles de "brett", dándoles un carácter muy distintivo.

Aunque, por el contrario, la búsqueda de un carácter más varietal y afrutado, siguiendo la tendencia del mercado, aconseje eliminar toda relación con "brett". Casi todo, en su justa medida, tiene cabida en el apasionante y plural mundo del vino. Es por ello que para la descripción de fenoles volátiles es recomendable diferenciar entre «umbral de preferencia» y «umbral de detección». Así pues, el debate está servido.

¿Y tú? ¿Qué opinas? ¿Has detectado "brett" en alguna ocasión? ¿Cualidad o defecto?

Artículo tomado de la página de Vinetur. Revista digital del vino.
Autorizado para su publicación.
 

Vicente A. González H.
Academia de Sommelier de Venezuela.

viernes, 23 de junio de 2017

Vinos Orgánicos versus Biodinámicos...

Los conceptos de "vino orgánico" y "vino biodinámico" son dos términos que se escuchan y se leen cada vez con más frecuencia en nuestros días, pero la realidad indica que son técnicas de cultivo y elaboración mucho más antiguas de lo que nos imaginamos, y hasta en algunos casos se podría hablar de todo un modo de vida por parte de sus productores.
 
¿Cómo se hace un vino orgánico y uno biodinámico? ¿Qué los distingue de los demás vinos? ¿Son mejores, hay diferencias de calidad?

En esta nota vamos a describir sintéticamente estas dos maneras de realizar vinos y sus resultados, ya que hacerlo en forma detallada nos podría llevar tranquilamente todo un libro, sobre todo por la biodinámica.

Entonces, vamos a comenzar por lo más sencillo entre ambos: Los vinos orgánicos. Dentro de este mismo concepto, establezcamos tres escalas diferentes:
                              A) viñedo orgánico, B) vino orgánico, C) certificación orgánica.

A) Para que un viñedo sea considerado orgánico debe carecer totalmente de tratamientos con pesticidas, herbicidas, fertilizantes, antibióticos y cualquier otro producto sintético y/o tóxico. También está prohibido utilizar máquinas cosechadoras y tractores que dañen la planta o el fruto. En cambio, se prioriza el uso de productos naturales como el estiércol o el compost, y el suelo es protegido con coberturas vegetales, siendo trabajado el viñedo en forma manual. En el caso de existir enfermedades en las vides, se utilizan exclusivamente productos permitidos, como por ejemplo el caldo bordelés (cal, sulfato de cobre y agua). Hasta aquí, tendríamos un viñedo orgánico, pero si lo que queremos lograr es un vino orgánico, debemos cumplir también con las reglas de elaboración.

B) Está prohibido (a modo de resumen) utilizar uva dañada o alterada, sistemas de vendimia violentos (máquinas), clarificar con tanino o caseína, prensados y estrujados excesivos, procesos térmicos sin autorización, acidez volátil superior a 0,70 gramos por litro, no utilizar tapones de corcho natural entero. Por otra parte, están permitidas y autorizadas el resto de las prácticas comunes para la vinificación y guarda de los vinos, con determinados parámetros de regulación en el caso de productos agregados (ejemplo: levaduras, soluciones sulfurosas). Cumpliendo dichas reglas, ahora sí tendríamos nuestro vino orgánico. Pero faltaría certificarlo.

 C) Podemos colocar en la etiqueta de nuestro vino que el mismo está elaborado bajo normas orgánicas, pero de allí a la certificación hay una brecha. Para que el producto logre esa distinción, los organismos oficiales certificadores van a controlar todos los procedimientos en el viñedo y en la bodega, cerciorándose que los mismos son cuidados y sostenidos en el tiempo. Llegado el caso de que los entes certificadores comprueben que las acciones seguidas se encuadran dentro de la normativa, el viñedo y el vino obtendrán la certificación oficial orgánica. Este proceso demanda unos años.

Ahora bien: ¿Estos vinos son mejores gustativamente hablando que los elaborados tradicionalmente? No. ¿Son peores? No. ¿Son distinguibles en una cata a ciegas? No, o muy difícilmente. ¿Entonces? La diferencia radica en un estilo de producción, mucho más respetuoso con la materia prima y con el medio ambiente, más "limpio", no agresivo. Y teniendo en cuenta las restricciones de agregados químicos, podríamos llegar a decir que hasta más sano. Y, generalmente, más caros.

Pero si hablamos de vinos biodinámicos...aquí la cuestión es mucho más profunda. Además de todo lo anterior, entran en juego los signos del zodiaco, las fases de la luna, el sol, preparados especiales enterrados dentro de cuernos de vaca, la homeopatía, los ciclos biológicos, etc, etc. La biodinámica es una ciencia en sí misma. Es lo ultra-natural llevado a su máxima expresión. Se la suele calificar como una rama de lo orgánico, mucho más restrictiva y puntillosa.

La biodinamia nace en Alemania en la década de 1920, de la mano del filósofo y escritor austriaco Rudolf Steiner. Luego de muchos años de estudio y perfeccionamiento, sus bases se fundamentan en regirse por el calendario lunar para realizar todas las labores en el viñedo y en la bodega, estudiar la posición de los demás astros para comprender y regular los procedimientos, las ondas de frecuencias energéticas, trabajar sólo con compuestos orgánicos y naturales, respetar las fases solares, entender la viña como un microcosmos dentro de otro, que es el planeta, que a su vez está inmerso en el macrocosmos, y que todo funciona interactuando como un gran ciclo de vida.

Se trabaja el suelo con preparados especiales naturales, como por ejemplo estiércol enterrado dentro de un cuerno de vaca durante toda una estación, hasta el solsticio, donde se desentierra para proveer al terreno de la inmensa cantidad de microorganismos generados. Se usan también preparados especiales a base de cuarzo molido, lo cuál beneficia tremendamente la fotosíntesis, plantas medicinales y homeopáticas para prevenir y curar plagas o enfermedades, y todo regido fundamentalmente por la luna, ya que cuando la luna está en creciente, así como influye sobre las mareas, también lo hace sobre los fluidos, como la savia de las plantas.

Así, por ejemplo, se recomienda podar con la luna en menguante, puesto que la savia no fluye con tanta fuerza y la planta cicatriza más rápido. Pero la biodinamia va más allá aún: todos los productos utilizados deben tener un origen natural, no fabricado, y la bodega debe ser autosuficiente. Entonces eso demanda la cría de animales para abastecerse de alimentos (leche, huevos, carnes) y de estiércol para los preparados, de plantaciones para darle de comer a esos animales y a las personas, etc. En resumen, todo un estilo de vida. A tal punto, que aquellos que se encuentran en la vereda de enfrente, catalogan a la biodinamia como algo esotérico.
Dentro de la bodega, las normativas son tan estrictas como en el viñedo, evitando el uso de bombas, aditivos y coadyuvantes de todo tipo y color. Y por supuesto, lograr una certificación oficial biodinámica lleva todo un largo periodo de trabajo y profunda dedicación. Por último, las mismas preguntas que para los vinos orgánicos: ¿Estos vinos son mejores gustativamente hablando que los elaborados tradicionalmente? Probablemente si. Resultan con una concentración natural sorprendente, a causa de los extremos cuidados brindados. ¿Son distinguibles en una cata a ciegas? Muy posiblemente, no siempre.
Las bodegas que aplican la biodinamia en Argentina (por ejemplo Colomé en Salta, Noemía y Chacra en Río Negro) poseen vinos fueras de serie, ante lo cual, si nos vamos a guiar por los resultados, su filosofía es muy exitosa. Igualmente, alrededor del mundo hay vinos biodinámicos muy buenos, buenos, y de los no tan buenos; tal como sucede con los vinos elaborados tradicionalmente. Pero la biodinamia, conceptualmente, es un modo de entender la vida y la interrelación de todas las criaturas con el medio y el cosmos, va mucho más lejos de que si un vino es más rico que otro.


Por Diego Di Giacomo
http://www.devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores
Fuente: www.devinosyvides.com.ar/nota/187-como-son-los-vinos-organicos-y-los-vinos-biodinamicos


Infrormación tomada de: 
http://www.anbariloche.com.ar/noticias/2012/12/16/33055-como-son-los-vinos-organicos-y-los-vinos-biodinamicos


sábado, 29 de abril de 2017

Bodega Septima...







Bodega Séptima, se encuentra ubicada en la provincia de Mendoza, Argentina, con sus fincas en la zona de Agrelo, al pie de la Cordillera de los Andes, proponiendo una amplia variedad de vinos y espumosos argentinos.

Su arquitectura, el estilo de la construcción, los materiales empleados y la disposición de los espacios hacen del lugar un referente indiscutido entre las bodegas mendocinas de la última etapa de la vitivinicultura argentina.

La bodega ocupa un área de 5500 m2 y cuenta con una capacidad de 3.000.000 de botellas.

Bodega Séptima, con más de 150 hectareas plantadas y con equilibrados niveles de producción, ofrece una amplia gama de productos para el amante del buen vino y de los exquisitos espumosos.

Su principal objetivo es ser  una bodega distintiva por su historia y calidad enológica, su elegancia en las acciones, su excelente relación precio/calidad en cada una de las categorías que compite, y estar entre los 20 principales exportadores de la Argentina.


Bodega Septima.

Pertenece al grupo Codorníu familia de viticultores desde el siglo XVI, pioneros en la industria del cava, elaborando su primera botella al aplicar método tradicional con la combinación tradicional de las variedades Macabeo, Xarello y Parellada. 

La experiencia acumulada a lo largo de tantos años es la filosofía que orienta a la empresa tanto en España como en Argentina y Estados Unidos  donde el grupo posee propiedades.
Codorníu es la historia del cava. 

Bodega Séptima dispone de una variedad importante de vinos tranquilos,  donde su Enologa,  la Sra. Paula Borgo presenta desde su tope de línea Gran Reserva en tres versiones: -Blend (Malbec, Cabernet S y Tannat) -Malbec  y  -Cabernet  Sauvignon.   Adicionalmente dispone de "Séptima Obra", "Séptima varietale" y sus "cosechas tardías", dejando por ultimo y no menos importantes la serie de espumosos "María Codorníu" y que actualmente se  consigue en Venezuela.

María Codorníu nace en el año 2003 y es la línea de espumosos "ultra premium" de Bodega Séptima.    Es un vino espumoso elegante, 100% elaborado con uva Chardonnay del Valle de Uco, fermentado el 40% en barrica de roble americana.  Su cosecha es manual a muy tempranas horas de la mañana. Su elaboración es por el método tradicional y la segunda fermentación en botella es por 12 meses mínimo.    
Sus aromas y sabores corresponden a manzana verde, vainilla y tostados.  Es cremoso, frutado, complejo y completo.
María. Codorníu Sur. Brut.


Se habla de la Versión aristocrática de los espumosos argentinos.


Solo te invito a buscar uno de sus vinos y disfrutarlo.  



¡Salud!

Vicente A. González H. 
Sommelier. 
Academia de Sommelier de Venezuela. 



domingo, 9 de abril de 2017

Sauvignon Blanc o Fumé Blanc ?...






Seguramente nos hemos encontrado en los anaqueles vinos que llevan por nombre "Sauvignon Blanc Fumé" o incluso solo la palabra "Fumé Blanc".




Este tema seguramente es causa de confusión pero es bueno dejar claro que si hay diferencias entre estos dos vinos aunque se realizan a partir de la misma uva.  




Para comenzar a distinguir entre éstos dos términos  debemos decir que  el  Sauvignon Blanc, es una cepa originaria del valle de Loire y Bordeaux en Francia  siendo conocida por ser muy adaptable a los distintos terruños. 






Esta uva es de gran tradición en Francia y se ha trabajado con ella durante décadas, se elaboran vinos de gran cuerpo, muy aromáticos, frescos y generalmente se utiliza como mono varietal, pero puede ser mezclada con Semillón para obtener vinos elegantes.  
Existen dos denominaciones principalmente que cultivan esta uva: (*Sancerre y *Pouilly-Fumé). Los vinos que se producen aquí son los que marcan la pauta a seguir para el resto del mundo: de una altísima expresión.  La otra denominación con viñedos de uvas sauvignon Blanc es Bordeaux.  En el área de *Graves se producen vinos blancos secos, mientras que en *Sauternes y *Barsac  es acompañada de la cepa blanca semillón se elaboran vinos dulces.

Sauvignon Blanc
  
Es importante comentar lo siguiente, para el viejo mundo (Europa) la manera de presentación del Sauvignon Blanc debido a su terroir, condiciones climáticas  es diferente a su expresión en América y de ahí es que en los Estados Unidos esta cepa se tomaba como un vino poco serio, sin carácter incluso dulce y en algunos casos lo llegaron a describir como mediocre.   


Para final de los 60, Robert Mondavi, uno de los máximos exponentes de la vitivinicultura Americana, producía vinos a partir de Sauvignon Blanc, aunque eran vinos amables y de grandes características, su éxito en ventas no era nada halagador, pues la fama precedía a éste tipo de vino en dicha región y fue entonces que en 1968 luego de vivir en Francia decidió cambiar la forma de producción de ésta varietal pasando su elaboración del estilo Americano al estilo Francés y armar un nuevo proyecto de marketing actualizado. 



Se trata de cambiar completamente el estilo de un vino dulce y sin presencia a un vino elegante y seco de gran aroma, esto lo logró realizando la fermentación en barrica y dejando que las levaduras consumieran todo el azúcar para llegar a un vino seco de complejas características, es aquí donde entra el vino llamado Fumé Blanc,  Robert Mondavi decidió llamarle así pues el estilo de elaboración era parecido al tradicional francés Pouilly-Fumé.

"Fumé" literalmente se traduce en "humo", pero esto no tiene nada que ver con un sabor "ahumado" en el vino, aunque eso es una noción popular. En cambio, se refiere a la niebla de la mañana que cubre el Valle del Loira y es "tan gruesa como el humo". Cualquier olor a humo o sabores en Sauvignon Blanc para America, son de envejecimiento en barricas de roble tostado y definitivamente no se debe a cualquier aroma o carácter de sabor inherente a esta variedad de uva.

Para el Loira (Poully-Fumé) y Sancerre,   la composición de la tierra en estos viñedos produce un ligero aroma a humo, como si recién hubiéramos disparado una pistola y no por tener paso por barrica. 

Castillo de Molina. Sauvignon Blanc Fumé.
Aunque algunas bodegas pueden elegir la fermentación del barril de roble,  envejecimiento en roble o ambos, el uso de la palabra "Fumé Blanc" en una etiqueta no requiere que el vino fermentado  haya pasado por barril o tenido contacto con cualquier roble. 


"Fumé Blanc" es entonces simplemente un sinonimo aprobado para Sauvignon Blanc ya que no existen regulaciones que limiten el uso del "Fumé" en los vinos secos.  Incluso hay marcas que han embotellado el mismo vino bajo las diferentes etiquetas con el fin de ganar mayor espacio en los anaqueles.

Un verdadero "Fumé Blanc", es un vino seco que lleva su fermentacion en barrica, es de gran complejidad y pasa de poseer aromas de frutas tropicales como piña, guayaba y platano a melazas, esparragos, mango y manzana verde

Páginas web consultadas. 

-http://laparra-anda.blogspot.com. 
-http://winepros.org/
-http://www.deliciasdebaco.com 
-https://thetastinggroup.wordpress.com
-http://vinisfera.com. 


Salud!

Vicente A. González H.